Historia de Edith:
Hola, me gustaria compartir la historia de mi vida llevando a cuestas un desorden alimenticio...
La verdad es que no se bien a que edad empezó todo, supongo que en la navidad del 2000 cuando apenas tenia 14 años y me comi todos los dulces que me habian regaldo (aproximadamente 14 fundas de caramelos) en menos de una semana... Para enero del 2001 ya era una persona diferente, no por que yo lo notara, sino por que mi mamá me lo repetía en cada oportunidad y no podía dejar escapar ocasión para decirme lo mal que me quedaba la ropa y que jamás conseguiría novio si no bajaba por lo menos 20 libras. Mi familia no se quedaba atrás muchas veces cuando me veían en vez de resaltar cualquier cosa medio buena que pudiera tener me saludaban diciendo "cada vez más gorda y grande"... obvio a los 14 o 15 años eso te golpea y deja secuelas que son imposibles de borrar, como la bulimia. Cuando cumplí los 16 años pesaba 74 kilos aprox y media 1.60, claro que me veía enorme, entre todo el colegio el colegio yo pertenecía al grupo de las GORDAS y lo odiaba, pero mi amor por la comida era mayor y no sabía que hacer... Una mañana mi mama se enfrento a mi cara a cara y me dijo que estaba obesa, que debía bajar de peso, por que ella no estaba dispuesta a soportar una hija gorda, asi que me puso a dieta, una super estricta que muchas veces me parecía imposible de cumplir por que moría de hambre y habían mucas tentaciones en la calle, asi que terminé por desafiarla. Compre en la tienda mucha comida chatarra y la meti a mi cuarto para comerla toda lo más rápido que pudiera, pero enseguida termine, tuve la sensación más espantosa que alguien pueda imaginar, me sentía culpable y decidí vomitar, sacarlo todo de mi cuerpo, estuve inclinada con la cabeza metida en el retrete por una hora y solo pare cuando vi un par de hilos de sangre que salían de mi boca, me sentí aliviada, contenta, satisfecha, había encontrado la formula perfecta para "obedecer la dieta" y a partir de ese día lo hice casi a diario con intermitencias de días de ayuno que por lo general quedaban frustrados y muchas horas de gimnasio para quemar las calorías que quedaba en mi cuerpo, seguidas de un nuevo atracón. Es curioso, los deordenes alimenticios van reduciendo tu mundo y producen una extraña sensación, una mezcla de odio, por que acaban con tu vida; y por otra lado, una dependencia enfermiza por que crees que sin tu DA (desorden alimenticio) no puedes vivir. Cuando se empezó a notar mi perdida de peso la gente me empezó a mirae, pero curiosamente donde yo menos quería estar era con la gente, la bulimia me hacía creer que estaba gorda y que todos me juzgaban, llegó al punto de recluirme por completo del mundo y casi matarme. Ahora tengo 22 años, mido 1.60 y peso 50 kilos, pero aún no puedo parar de vomitar, aunque ya no lo hago todos los días por que mi corazón se ha visto desgastado, la actividad fisica es reducida para mi pues podría morir de un paro cardiaco como consecuencia de mis vomitos, estuve interna una vez, despúes de que me desamayara vomitando, pero esto es algo con lo que tendré que aprender a vivir el resto de mi vida, a veces vomitando y a veces no...
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